Gracias al empleo de la tecnología de calderas de condensación disponible y de acreditada eficiencia, los operadores de instalaciones de calderas de vapor o de agua caliente pueden reducir sus costes de explotación, además de aportar su grano de arena a la reducción de las emisiones de CO2 y el cambio climático. Mediante el empleo consecuente de la tecnología de condensación, el sobrecoste que ésta supone se amortiza en menos de 2 años.
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